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Ansiedad de alto funcionamiento

Por Claudia Rondini
27 de julio de 2026
Ansiedad de alto funcionamiento

A veces pensamos en la ansiedad como algo que necesariamente se nota: inquietud, crisis de pánico, evitación o dificultad para seguir con la rutina. Sin embargo, muchas personas viven una experiencia distinta.

Cumplen con sus responsabilidades, trabajan, estudian, cuidan de otros, responden a las expectativas y, desde afuera, pareciera que “todo está bajo control”. Pero sostener ese funcionamiento puede implicar un enorme desgaste interno.

El término “ansiedad de alto funcionamiento” no corresponde a un diagnóstico clínico, sino a una forma de describir una experiencia con la que muchas personas se identifican: funcionar, rendir y responder a las demandas de la vida, mientras internamente viven con una elevada ansiedad.

Quizás te resulte familiar si…

• Cumples con todas tus responsabilidades, incluso cuando estás agotado/a.

• Te cuesta descansar sin sentir culpa.

• Piensas demasiado antes de tomar decisiones.

• Necesitas que todo salga “bien” o “perfecto”.

• Los demás te ven tranquilo/a, pero tu mente rara vez se detiene.

Desde afuera puedes parecer:

✔ Responsable

✔ Organizado/a

✔ Eficiente

✔ Disponible para todos

Pero eso no siempre refleja cómo se siente vivir por dentro.

A veces la ansiedad no se expresa evitando. Se expresa haciendo más. Más trabajo. Más control. Más planificación. Más exigencia. Como si detenerse fuera más difícil que seguir.

Desde una mirada constructivista, más que preguntarnos “¿qué me pasa?”, puede ser útil preguntarnos: “¿cómo aprendí que debía estar siempre disponible, hacerlo bien o mantener el control para sentirme seguro/a, valioso/a o suficiente?”

Muchas veces, estas formas de relacionarnos con nosotros mismos tienen una historia. Y comprender esa historia puede abrir la posibilidad de construir maneras diferentes de vivir, con menos exigencia y mayor bienestar.

Si al leer esta publicación sentiste que describía algo de tu experiencia, la terapia puede ser un espacio para comprender qué sostiene esa forma de vivir y explorar nuevas maneras de relacionarte y de habitar tu vida con mayor libertad.

La terapia no busca que dejes de ser responsable o comprometido/a. Busca que puedas sostener esas cualidades sin que el costo sea vivir en tensión permanente.