La codependencia suele entenderse como “dependencia emocional”, pero también puede pensarse como una forma de vincularse donde el bienestar propio queda fuertemente ligado al otro/a.
No se trata solo de “necesitar”, sino de sentir que sin el otro/a algo en ti se desarma.
Puede verse así:
- Te cuesta poner límites.
- Priorizas al otro constantemente.
- Sientes que debes sostener emocionalmente la relación.
Y muchas veces aparece el miedo. Sí, el miedo. A que el otro/a se aleje, cambie o deje de necesitarte.
Desde una mirada clínica, esto no es una falla o un defecto personal. Es una forma de vincularte que se fue construyendo en tu historia, como una manera de cuidar, adaptarse o sostener en el tiempo relaciones significativas.
El problema de aquello, es que en algún momento esta codependencia empieza a generar malestar, ansiedad, desgaste o desconexión contigo mismo/a.
En terapia, este proceso se puede comprender y transformar.
Revisarlo no es dejar de querer. Es empezar a incluirte en la relación, construyendo vínculos desde la reciprocidad.