Artículo

¿Por qué sigues haciendo algo que sabes que te hace mal?

Por Claudia Rondini
18 de agosto de 2026
¿Por qué sigues haciendo algo que sabes que te hace mal?

Hay cosas que sabes que te hacen mal y, aun así, las sigues haciendo.

Sigues diciendo que sí cuando querías decir que no.

Sigues postergando conversaciones importantes, difíciles o incómodas.

Sigues exigiéndote incluso cuando estás agotado/a.

Sigues intentando que ciertas relaciones funcionen de la misma manera, aunque una y otra vez termines sintiéndote igual.

Y puedes concluir: “¿Qué me pasa?” “¿Por qué hago esto si sé que me hace mal?” “¿Por qué no puedo simplemente cambiarlo?”

Pero quizás la pregunta puede ser otra: “¿Qué hace que este patrón siga teniendo sentido para mí?”

Nuestros patrones no aparecen de la nada. Se fueron construyendo a lo largo de nuestra historia y tienen sentido en relación con nuestras experiencias, nuestros vínculos y las formas que aprendimos para desenvolvernos en el mundo. Y aunque hoy puedan hacernos sufrir, en algún momento tuvieron sentido.

Por ejemplo: quizás aprendiste que para mantener un vínculo tenías que adaptarte a los demás. Y hoy te cuesta poner límites. No porque “no sepas” hacerlo, sino porque poner límites entra en conflicto con una forma de relacionarte que aprendiste y que durante mucho tiempo te protegió.

Por eso, en terapia no se trata de decirte qué deberías hacer. Se trata de detenernos a comprender cómo llegaste hasta aquí, qué estás intentando cuidar o conseguir con estas formas de relacionarte y qué otras posibilidades podrían comenzar a aparecer.

Comprender un patrón no significa justificarlo ni resignarse a él. Significa poder mirarlo con mayor claridad para comenzar a construir otros mundos posibles.

Porque a veces, para cambiar algo, primero necesitamos entender qué sentido ha tenido para nosotros.