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Quizás no extrañas a tu ex. Quizás extrañas quién eras tú estando con él.

Por Claudia Rondini
15 de septiembre de 2026
Quizás no extrañas a tu ex. Quizás extrañas quién eras tú estando con él.

Muchas mujeres creen que lo que les duele de una ruptura es haber perdido a una persona. Y sí, puede serlo.

Pero algunas rupturas también duelen porque se llevan consigo una parte de la historia que habían construido sobre sí mismas:

¿Quién eras con él?
¿Cómo te sentías?
¿Qué esperabas del futuro?
¿Qué lugar ocupabas en la vida de alguien?
¿Qué versión de ti aparecía en esa relación?

Porque cuando una relación termina, no pierdes solamente a una persona. También piedes una rutina, una expectativa de futuro, una forma de sentirte, pierdes identidad.

Quizás con él te sentías más segura, más deseada, más espontánea, más acompañada, más tú (o te contabas la historia de que te sentías de esa manera). Y ahora extrañas esa versión de ti.

Por eso quizás revisas fotos, vuelves a leer mensajes, repasas conversaciones una y otra vez, recuerdas momentos y piensas: “¿Y si hubiéramos intentado una vez más?”

Desde una mirada Constructivista, nuestra identidad no es algo completamente fijo. Vamos construyendo significados sobre quiénes somos a partir de nuestras experiencias y de nuestros vínculos.

Por eso, después de una ruptura, puede aparecer una profunda y extraña sensación de vacío: “No sé quién soy ahora”. Y puede tambalear la historia que tenías sobre ti.

Entonces suele ser valioso preguntarse: ¿Qué extraño realmente cuando digo que lo extraño?

¿A él?
¿La relación?
¿La vida que imaginaba?
¿O una versión de mí que sentía que existía cuando estaba con él?

Entonces, ¿extrañas a esa persona o extrañas cómo te sentías siendo esa mujer en esa relación? Porque no es lo mismo.

Sanar una ruptura también implica volver a construir una historia sobre ti en la que puedas reconocerte nuevamente.

No se trata de volver a ser quien eras antes de él. Se trata de construir quién eres ahora en este nuevo contexto. Una versión de ti donde puedas sentirte segura, deseada, acompañada, valiosa, sin necesitar que esa persona vuelva.