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Tengo una buena vida, pero siento que algo no hace sentido

Por Claudia Rondini
24 de julio de 2026
Tengo una buena vida, pero siento que algo no hace sentido

El vacío existencial suele confundirse con apatía, ingratitud o falta de motivación. Sin embargo, muchas personas lo experimentan precisamente cuando “todo parece estar bien”.

El vacío existencial no siempre se ve como tristeza. A veces se parece más a esto:

  • “Estoy funcionando en piloto automático”
  • “Nada me entusiasma realmente”
  • “Cumplo con todo, pero me siento desconectado/a”
  • “No sé hacia dónde quiero ir”

Muchas personas creen que necesitan:

✔️ otro trabajo

✔️ otra pareja

✔️ otro proyecto

✔️ otro objetivo

Y, a veces, nada de eso cambia la sensación. Porque el problema no siempre está afuera.

Desde un enfoque constructivista, esta experiencia puede entenderse como un momento en que la forma en que organizamos nuestra identidad, nuestras relaciones o nuestros proyectos deja de sentirse coherente con quien somos hoy.

Porque con el tiempo cambiamos. Cambian nuestros valores. Nuestras relaciones. Nuestras prioridades. Pero muchas veces seguimos viviendo según una versión antigua de nosotros mismos. Y es esa distancia la que puede sentirse como vacío.

En terapia, no buscamos responder rápidamente: “¿Cuál es tu propósito?” Antes, exploramos preguntas como:

  • ¿Qué sentido tenía tu vida hasta ahora?
  • ¿Qué cambió?
  • ¿Qué ya no representa quién eres?
  • ¿Qué historia estás sosteniendo sobre ti?

La terapia no ofrece respuestas prefabricadas sobre el propósito de la vida. Más bien, acompaña un proceso de exploración donde el significado se construye, se revisa y, muchas veces, se transforma.

El vacío existencial no siempre necesita respuestas inmediatas. A veces, necesita espacio para comprenderse. Porque intentar llenarlo demasiado rápido, puede impedir escuchar lo que está mostrando.

Quizás ese vacío no sea la ausencia de sentido. Quizás sea el momento en que el sentido que antes organizaba tu vida ya no alcanza. Y ahí comienza un trabajo muy distinto: no el de encontrarte, sino el de reconstruir quién estás siendo hoy.

Y puede sentirse muy incómodo, pero también ese vacío te puede mostrar que la historia con la que has vivido hasta ahora necesita ser reescrita.